No eres el primero que tiene el tembleque, el vértigo, el horror; que lleva chanclos / escarlata, / ni tampoco la
puta invencible / perseguida por ojos como redes de pescar. Inclinándose, / duele el rostro de hierro con ojos de ágata, y despierta / el ángel de la guarda,
ve el pasado / como un Partenón de posibilidades… / No eres el primero al que se coge en mentira / ni del que se dice
que está muriendo.
Malcolm Lowry